Mientras, te dejo con el relato erótico gay de hoy...
El Técnico gay
La verdad es que no sé cómo empezar, sobre todo para que mi
historia, real ante todo, no parezca una fantasía puesto que,
mientras me ocurría, había veces que pensaba que no podía ser que me
estuviera ocurriendo.
La cosa fue fácil. Hacía un mes que había llamado al servicio
técnico de la empresa de alarmas para que viniera a revisar el
equipo puesto que no me funcionaba bien (el teléfono tenía un ruido
de interferencia bastante molesto). Realmente ya me había
acostumbrado y, después de un mes, se me había olvidado la llamada
de reclamación del servicio.
El lunes (hoy es jueves) recibo una llamada de un técnico
preguntándome a que hora podía pasar por casa para atender mi
solicitud. Me quedé un poco sorprendido (ya digo que se me había
olvidado) pero rápidamente, al decirme él cual era mi avería,
recordé el asunto y quedé con él para el martes a las dos de la
tarde.
Martes, dos de la tarde, puntualmente (también algo sorprendente)
apareció en casa. Cuando lo vi, tampoco le presté demasiada atención
pues en un principio no me pareció nada del otro mundo. Tenía mi
altura (1,78), mi edad, 28, moreno, una cara normal, y un cuerpo que
en principio no pude distinguir porque venía enfundado en una anorak
de la empresa. Se presentó (identificándose con el carné de la
empresa), se llamaba Enrique, nos dimos la mano y comenzó a
trabajar.
Y ahí es cuando empezó todo. Una vez que se quitó el anorak dejo a
la vista el cuerpecito que tenía. Además, conforme íbamos comentando
el problema, se iba relajando e incluso se reía y entonces también
dejaba ver que, lo que me había parecido una cara normal, cuando
sonreía era bastante atractiva, especialmente la boca y los dientes
blancos como la nata.
A pesar del uniforme, se entreveía que tenia un pecho bastante bien
formado (sin exagerar de musculatura) y unas piernas que eran una
pasada. Bien, pues si así eran el pecho y las piernas, el culo que
uno podía imaginarse a través del pantalón era la leche y el no va
mas, el paquete que el tío marcaba no era nada exagerado (tampoco
podía ir por las casas exhibiéndose) pero lo tenía muy bien puesto.
Enrique comenzó su trabajo y desgraciadamente, cada vez que
arreglaba algo, se estropeaba otra cosa con lo que ya podéis
imaginar el cachondeo que teníamos ambos. Yo todo el tiempo no
paraba de admirar el cuerpazo, además, como presentí que él se daba
cuenta, no me corté y lo hacía cada vez con más descaro.
Cuando se subió a la escalera de mano, tenía su polla apenas a cinco
centímetros de mí. Yo acababa de llegar del despacho, por lo que
estaba vestido con traje y corbata, lo que me vino muy bien porque
disimulaba el pantalón muy bien la erección que tenia. Tras una hora
de ir arreglando y desarreglando cosas, dimos con el problema, pero
no lo podía arreglar del todo ese día, con lo que me preguntó si
podría venir al día siguiente,
sexo cuando terminara todos los avisos que tenía y los arreglaba
detenidamente sin prisas. Hecho. Quedamos a las 7,30 de la tarde de
ayer miércoles.
Yo regresaba a casa a las seis de la tarde con lo que tenía tiempo
sobrado para ducharme y ponerme cómodo, mas que nada para estar a
punto por si surgía lo que a mi no me cabía ninguna duda que iba a
surgir. Además, aproveché, me puse un vaquero que me sienta bastante
bien, marca mis piernas y un paquete genial, y una camiseta blanca
de mangas cortas que también realza mi pecho.
Como un clavo estaba a las 7,30. A las 7,45 ya había arreglado el
problema. A las 7,50 nos estábamos tomando una cerveza en la cocina
y ahí siguió lo inevitable.
Yo seguía mirándolo de la forma mas descarada posible y me di cuenta
que él también se fijó en mi paquete y que, aunque al principio de
una manera furtiva, pero que una vez se dio cuenta que yo me lo
tocaba para ir poniendo derecha mi polla conforme iba creciendo
(otra vez tenia una erección de caballo) ya las miradas eran mas
directas e intensas.
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cositas más la colección de películas gay en DVD que jamás viste, te lo
aseguro. A partir de ahí, todo vino rodado. Me acerque a el, le
quité la lata de cerveza que estaba tomando y le besé. De verdad que
no temí que su reacción fuera negativa, al contrario, sabía que me
iba a responder. Y así lo hizo. Nos fundimos en un beso apasionado.
Mezclábamos nuestras salivas, nuestras lenguas... peliculas gay...
una pasada. A la vez que nos besábamos, ya nuestras manos no podían
aguantar más y empezaron a recorrer el cuerpo del otro, el pecho, la
espalda, el culo, y al final, el paquete. Si mi empalme era de
caballo el suyo era de elefante. ¡Vaya tranca que podía sentir a
través del pantalón! Nuestras manos ya no exploraban nuestros
cuerpos, ya eran garras que lo único que querían eran quitar la
barrera de ropa que las separaban de la piel. Fue visto y no visto,
estábamos los dos desnudos en la cocina (menos mal que la
calefacción de la casa funciona muy bien). Tan pronto estuvimos
desnudos, él comenzó a besarme y a morderme el pecho. Me besaba, me
mordía me lamía, y fue descendiendo hasta el vientre donde su
actuación seguía siendo la misma.
Aunque en la cocina estábamos bien (más morbo si cabe) le indique
que estaríamos más cómodos en la cama. Dicho y hecho, nos subimos a
mi habitación y allí comenzó una batalla sexual como pocas veces la
he vivido.
Tal cual nos tumbamos, de nuevo estábamos enzarzados y esta vez ya
no era él solo el que me besaba, mordía o lamía. Yo no quería perder
la oportunidad de saciarme de aquel cuerpo. Era increíble la dureza
de su pecho, la turgencia de sus pezones, pequeños pero duros. Esta
vez fui yo el que primero se fue deslizando por su vientre (formado
y con unos músculos .... creo que la expresión que se usa para
nombrar a un vientre así es "lavadero"
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verdad es que no quería tampoco perder mucho tiempo en esa zona. Ya
había visto la tranca que se gastaba y quería degustarla a tope. No
era nada bestial. Calzaba lo que yo, unos 17 cm. pero un poco
(quizás un mucho) mas gruesa., pero no tanto como para no poder
tragarla. Y así lo hice. Empecé a chuparle el capullo, sonrosado y
ya "goteando" porno pero no
podía contenerme así que del tirón me la tragué y comencé a hacerle
una mamada histórica, y no solo ya por las ganas que tenia de
comerme su polla, sino que él también estaba ansioso y volteándome
comenzó también a comérmela. Así que estábamos enzarzados en un 69
frenético. Como luego él también me confesaría, su pasión es mamar
pollas. Supongo que ambos teníamos las mismas necesidades puesto que
al unísono, conforme nos las chupábamos, íbamos explorando el culo
del otro. Yo sentía que él iba jugando con su dedo cerca de mi
orificio y que aprovechando la saliva que con la magnifica mamada
que me estaba haciendo resbalaba por mi polla, la aprovechaba para
hacerla llegar hasta mi culo (yo por mi parte iba haciendo lo mismo
porque creo que, y nunca mejor dicho, se nos hacia la boca agua
teniendo ese manjar en la boca ). Aunque ambos sabíamos que "no
estaba bien" lo que íbamos a hacer, ninguno quiso retirarse de la
boca la poya del otro cuando comenzamos a sentir los primeros
espasmos de la cercana eyaculación que apenas podíamos contener,
pues con la mamada y con el masaje anal que nos estábamos dado era
bastante difícil el contenerse, así que, aunque no nos pusimos de
acuerdo, cada uno exploto en la boca del otro al unísono.. Fue la
leche, y fue cantidad ingente de leche la que ambos soltamos por
nuestra pollas y que saboreamos como un premio ansiado. Fueron
cuatro o cinco "disparos" los que sentí en mi boca (él también se
llevo lo suyo de mi parte). En un principio me dejé en la boca ese
jugo "celestial" sin saborearlo, pero cuando comencé a sentir su
sabor, me deleité saboreándolo y me lo tragué despacito (que sí, que
eso ya sé que está mal, pero a veces hacemos estupideces que no
somos capaces de reprimir) degustando cada gota. Enrique creo que
sintió lo mismo porque aun teniendo mi poya en su boca, sentía como
se tragaba mi semen.
Aunque quedamos exhaustos, comenzamos a besarnos con mas pasión, si
cabe, que al principio, con lo que acabamos intercambiando nuestras
salivas y nuestro semen. Medio abrazados, ambos comenzamos a
fumarnos un cigarro (vale, otra cosa que tampoco es buena).
sexo gay Él su Foturna y yo mi
Ducados. Y digo que comenzamos porque a penas le dimos dos caladas,
nos miramos y de nuevo comenzamos a besarnos y empezamos de nuevo el
ataque. Esta vez ya no necesitábamos una polla en la boca. La
necesitábamos en otro sitio. La pugna era quien taladraba a quien.
Ambos estábamos como locos por tener dentro el arma del otro, pero
resultaba bastante difícil hacerlo ambos a la vez, así que el
ganador sería el que fuera mas listo. En este caso fui yo. Lo puse
boca arriba, le agarre los brazos y comencé a lubricarle de nuevo su
poya con mi boca. A los dos segundos ya no era necesario que le
agarrara los brazos, por lo que con mi mano y mi saliva me iba
humedeciendo mi entrada. Cuestión de tres minutos, cuando sentí que
ya tenia el culo bastante húmedo y dilatado, sin que él pudiera
hacer nada, me monté sobre su tranca húmeda (y no solo de mi saliva)
y comencé a metérmela muy despacio, no porque me hiciera mucho daño,
que algo si me hacía, sino DVD
sexo gay porque quería sentir como me iba taladrando milímetro a
milímetro y como mi ano se iba adaptando alrededor del pedazo de
carne caliente que iba engullendo. también quería disfrutar de la
cara de gozo que iba poniendo Enrique conforme me iba introduciendo
más y más su polla. Creo que fui bastante hijoputa pues lo iba
haciendo tan despacio que me metía un centímetro y me sacaba uno con
lo que hasta que la tuve totalmente dentro y con mi culo sentía su
vello púbico tardé un par de minutos. A partir de ahí, dejé rienda
suelta a mi "caballo" y comenzamos una cabalgada que (al igual que
la mamada) fue histórica. Con las embestidas que me daba, me metía
su poya hasta los huevos y luego casi me la sacaba por completo. Nos
acoplamos muy bien. Llevábamos el mismo ritmo. Mientras se clavaba y
se desclava de mí, él me iba haciendo una paja, con lo que de nuevo
estábamos casi al borde de la eyaculación. Cuando él sintió que yo
también me iba a correr, me devolvió la jugada y fue él el hijo de
puta. En una de las embestidas me la sacó por completo y se volteó
en la cama ofreciéndome su culo que él, habiendo previsto lo que iba
a hacer, ya se lo había lubricado. A pesar de que me dejó un poco
con las ganas al sentirme "vacío", no dudé un momento en follármelo.
Era bastante difícil resistirse a ese culo abierto ante tus ojos. No
me anduve con miramientos. Fui directo y de una sola embestida se la
clavé hasta el tope. No teníamos demasiado tiempo antes de así que
con tres fuertes embestidas, comenzamos a corrernos porque yo
también le estaba haciendo una paja mientras me lo estaba follando.
Esta vez sí obramos bien, y no me corrí dentro, pero fue igual que
si lo hubiera hecho. Mientras que lo pajeaba, yo también me lo hacia
y nos corrimos juntos. Esta vez si que quedamos exhaustos. Podíamos
oír la respiración entrecortada después de tan tremenda corrida.
Volvimos a coger los cigarros que antes habíamos apagado y nos los
fumamos. Luego nos duchamos juntos, pero a pesar de que teníamos
ganas de volver a la carga, nos contuvimos puesto que Enrique me
dijo que se le hacia tarde y su novia lo estaba esperando. Ante eso,
no le pedí ninguna explicación. Ya me lo dijo él: era la tercera vez
que lo había hecho con un tío. Nunca lo buscaba pero que ante mi
provocación no pudo desaprovechar la ocasión.
Nos vestimos, de nuevo él se puso el anorak, cogió sus herramientas,
nos dimos la mano y se marcho.
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